A penas ha pasado un mes de la fatídica llamada, esa llamada que siempre intuí y que pensé que nunca llegaría, porque nunca desee vivir ese momento, de esa forma y con esa intensidad.
21 de mayo de 2026 son 22:30 hrs de la noche, duchada, cenada y compartiendo un rato de relax en el sillón con mi familia, suena una llamada en mimivil a través de Instagram, nunca había recibido una llamada a través de la red social. Era Judith una amiga Holandesa, somos amigas porque nuestros padres son mejores amigos desde hace más de 30 años, me sorprende la llamada pero a la vez la recibo con miedo, ese miedo a una mala noticia.
Judith me dice que llame a su padre urgentemente, que a mi padre la he pasado algo. Viene a mi mente mil cosas, se ha caído, le ha dado un ictus, un infarto, no se... Llamo a Ronny amigo de mi padre y junto a el se encuentra un medico que me da la tal noticia, la que nunca quise oír, la que decía que se acaba todo, "siento mucho darle la noticia de que su padre ha fallecido, lo hemos encontrado en el sillón, sin signos de violencia, parece una parada cardiorespiratoria" el mundo se para, siento que mi vida empieza girar en otra dirección, mi cara asusta a mi familia, les doy la noticia y rompen a llorar.
Mi padre esta a 120km de mi, en su isla, necesito llegar allí pero no es posible sin unvuelo un barco, llamo a mi hermano, le cuento, y me organizo con un frialdad que nunca había visto en mi para coger el primer barco.
Posiblemente haya sido la noche mas dura de mi vida, no dormí nada, a las 5 nos levantamos con las maletas hechas rumbo a Denia a coger el primer barco, nadie sabia nada excepto mi hermano y los amigos de Ibiza, espere a las 8hrs de la mañana para llamar a mi familia, mis tías y primas, posiblemente la noticia mas dura que he dado jamas, todavía recuerdo el llanto de mi tía Marisa rota de dolor por la noticia.
A las 13hrs tras pasar por Formentera llegamos a Ibiza, a casa, allí estaban todos sus amigos esperando para abrazarme, ahí sentí lo querido que era mi padre.
Ese dia fue terrible, tuve que tomar muchas decisiones sin haber dormido, ni comido, no se si fueron las mejores decisiones pero así las sentí y así fluyeron, a las 7 de la tarde caí rendida, sin comer y sin dormir, dormí mas de 12 horas me despertó la llamada de mi hermano que ya había llegado, sentí paz al verlo.
El sábado fue otro día de decisiones y de estructura, me sentí arropada por mucha gente y finalmente el domingo le dijimos adiós. Adiós en un lugar precioso, en la montaña, en Santa Eulalia, con unas vistas preciosas, con sus amigos, sé que era justo lo que el quería, irse allí, rodeado de esas personas, justo las que él hubiese elegido si hubiese podido.
Ya de vuelta en Valencia con el hicimos otra despedida con el resto de amigos y familia, sé que el así lo hubiese querido, ahora descansa junto a mis abuelos, le despedimos con una traca, tal y como él hubiese hecho.
¿Y como me siento yo?
Vacía, agotada, triste y sin energia, siento esta perdida como si hubiese corrido un maratón, he perdido casi 7kg y me levanto cada día que no puedo con mi alma. Mi mente no para de pensar, de darle vueltas a todo, limpio, tiro cosas y me tumbo, me paso el día tumbada, no tengo ganas de salir, de estar con gente, de hablar del tema. Así me siento, desde el verano pasado la vida por no para de darme hostias, de las fuertes, este ultimo año esta siendo agotador, solo pido paz mental, una vida tranquila, y en la que poder disfrutar.
Os sigo contando mi dolor...
























